Gran parte de su la infancia y de su difícil proceso evolutivo tuvo Azuqueca como escenario y siempre, siempre recibió de los azudenses apoyo, amor y solidaridad.

Para Raúl y todos los que estamos en su entorno esta gran familia que conforma el propio núcleo biológico, los grandes amigos y los vecinos de toda la vida, será siempre un espacio inclusivo en el que no necesitamos enarbolar la bandera de los derechos; siempre la aceptación ha sido plena y el apoyo total.

Por todo ello, hoy que se cumplen años de la muerte de la abuela, que el abuelo con sus cien años y la tía Lola con sus noventa y dos nos miran sin poder compartir nuestra emoción, creemos que nuestro mejor homenaje es devolveros parte de lo recibido a través de la obra pictórica de Raúl y de Proyecto artístico y artesanal de La cabeza del rinoceronte.

¡¡Gracias!!

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