Raquel siempre fue una niña especial. En vez del corazoncito rojo y latiente que debía tener en su pecho, tenía un corazón de algodón…”

El cuento nos narra la historia de Raquel, una niña diferente cuya debilidad es a la vez su fortaleza. Un cuento emotivo y repleto de esperanza que alcanza de lleno nuestra línea de flotación más sensible.

Los autores pretenden demostrar que cualquier persona con discapacidad intelectual no solo es capaz de crear, sino que además puede hacerlo de una manera única. El cuento está hecho a cuatro manos y es, en el proceso de creación, donde radica su riqueza al tratar de demostrar que es mucho más importante y productivo, poner el foco en las capacidades de la persona que en sus limitaciones. Raúl ilustra a la vez que David escribe y el cuento va creciendo y cambiando en la medida que uno influye en el otro. La creación es libre y sin imposiciones. Con este proceso de creación se rompe con el estigma y el significado de la palabra discapacidad, una pequeña joya que debe valorarse en el contexto que se hizo. El resultado nos habla de potenciar el verdadero valor de ser diferentes como método infalible de inclusión social .