¡Ni maldición, ni enfermedad!

A algunas personas la vida, por diferentes motivos -al nacer, a lo largo de la misma o por el paso del tiempo al llegar a edades avanzadas-, les ha hecho cruzar al otro lado del espejo. Son personas que se desplazan de forma diferente, piensan y sienten a otro ritmo y desde otros ángulos… pero no son enfermos, no son defectuosos, no necesitan ser curados ni reparados; son seres humanos discriminados por no cumplir los patrones funcionales estadísticos de una cultura mayoritaria.

Enfermera  sola OKCuando leímos a Lewis Carroll la mayoría no fuimos capaces de ver que nos mostró un camino desde el que comprender el derecho a la diferencia, el derecho a otra mirada, otro ritmo, otro lenguaje y la riqueza de esa paleta cargada de colores y pigmentaciones que nos llega desde el otro lado del espejo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *